Una mentira es mentira, incluso si todo el mundo la cree. La verdad es verdad, aunque nadie la crea.
(David Stevens)
Hace un tiempo preguntaba acerca de la responsabilidad de las palabras, ¿quién es el responsable?, el que las dice o el que las escucha, creo que la respuesta más acertada y apegada a la verdad es, que el responsable de las palabras, es quien cree en ellas; es fácil escribir y también leer, pero hacer que lo que expresas tenga un sustento real en acciones, es algo verdaderamente difícil pero maravilloso cuando se logra, sé que suena mal, pero ahí es donde me esfuerzo en encontrar parte de mi, tratando en la medida que soy consciente de ello, en ser coherente con mi persona, mis acciones y mis palabras, para así caminar la vida sin miedos, sonreír cuando tengo que hacerlo y derramar una lágrima a mi interior en cuanto es necesario, aún sigo aprendiendo, por eso hoy estoy seguro que cada quien es responsable de las palabras que cree, ya sean escritas, dichas, leídas o escuchadas, con ellas podemos ser transparentes o mentirosos, al exterior o a nuestro propio interior, con lo que podemos construir o destruir los más hermosos sueños y amar o dañar a quienes nos rodean…
Cierto es… puedo ser responsable de lo que escribo, más no de lo que tu quieras leer, interpretar, entender, crear o imaginar con mis humildes letras…
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